Giusttav
Cualquier parecido con la Realidad es pura Coincidencia
Cualquier parecido con la Realidad es pura Coincidencia
Respiro… y tomo conciencia del aire que entra en mi.
Despierto, escucho y siento, pero no abro los ojos.
El aire sale, y así te recuerdo… me encanta tu sonrisa
¿Estás a mi lado? Estuviste en mis sueños cuando te necesité.
En la noche me voy a sentir solo otra vez.
No es tu culpa, yo soy así, te voy a extrañar.
Mañana veré qué hago con mi vida.
Mientras tanto te tengo en mi mente por unos segundos más.
En mis sueños te ves radiante, sonríes y me haces reír.
Estuviste tan cerca de mi, furtiva, que quise abrazarte.
Pero no pude, porque el sueño ya terminó.
¿Estarás conmigo otro día como estuviste hoy?
Sólo necesito un lapso de amor.
Tu imagen se multiplica en un caleidoscopio mental.
Todo gira veloz, me confunde y marea…
abro los ojos y al fin me libero de ti.
La “Violencia de Género” solo existe cuando hay violencia realizada por un hombre contra una mujer, ¿Pero qué sucede en los casos contrarios?
Éste año fue difícil, uno de los peores años que recuerdo. Pero también, esa misma dificultad talló en mí unas ganas de valorar otras cosas y de sentir una espiritualidad que jamás debí abandonarla. Pero soy vulnerable y me siento ajeno a todo, lejos de mi propio potencial y transito mi camino de rodillas en algunas partes.
Mi vida fue, comenzar y recomenzar una y otra vez. Parezco un Ave Fénix, pero por lo continuamente quemado y chamuscado que por otra cosa. Además, nunca logré ser un Ser Social por excelencia, así como no comprendo los métodos y estrategias para lograr involucrarme en cualquier grupo social. En cualquier momento me aburro de los “jijiteos” y de las “jajaranas”.
Mi Destino es la inevitable Soledad, y mi vida me ha llevado a transitar por luces y sombras que me reflejaron constantes ilusiones.
En la actualidad, sumido en el fondo de una cueva en la que veo la entrada y salida para los demás, yo no puedo escapar porque mi alma se encuentra encadenada en ese abismo y ya no lucho por moverme. Las sombras son reflejos de existencias perturbadoras que parecen sonreír con todas mis desgracias y yo solo les digo que me dejen en paz.
Hoy me pregunto si fracasé nuevamente, y no encuentro respuestas para creer en nuevas opciones. ¿Qué es el éxito si no hay vanidad? “Yo puedo”, “Yo no puedo”, y “Las derrotas se aceptan con la frente en alto”. Todas esas etapas ya las viví y ya no me queda ni un gramo de vanidad.
Ante tantas caídas, terminé aceptando la poesía de Almafuerte como si fuera un rezo obligatorio y recitaba: “No te des por vencido ni aun vencido” para sentirme fuerte y levantarme otra vez. A veces me olvido de mi letanía y vuelvo a caer en la mediocridad. Pero hay algo peor que la mediocridad económica y es la mediocridad espiritual, y yo caigo y me revuelco en ella, cuando tropiezo con mis propias frustraciones y me alejo de mi propia psique que está ansiosa de que el cuerpo le acerque y cultive con lecturas y rutinas superiores que no soy capaz de encontrar.
Ahora me alejo en mis pensamientos y me acerco al agua de mi imaginación pensando que me subo en silencio a una embarcación y me voy lejos. No quiero pescar, solo soy un navegante solitario que se queda en el medio de la inmensidad contemplando un hermoso atardecer. Eso es para mí “estar en Paz con Dios”, ver ese hermoso atardecer en silencio. Y estar en Paz con Él es estar la paz conmigo mismo, porque cada vez que me enojo, en realidad estoy enojado con mis propias frustraciones. Por eso cada vez que estoy en Paz con mi propio Ser, también estoy en Paz con Dios.
La Inmensidad se oscurece y se vuelve un Abismo, mientras una sensación agradable me envuelve y quiero desaparecer ahí. Pero algo me frena, es una lágrima me moja la mejilla y me saca de la abstracción. Me recuerda que no puedo irme porque ni siquiera soy dueño de mi propio Destino. Ya no soy solamente yo, sino soy yo y lo que me rodea; ya no vivo para mi, sino que yo vivo para mi continuación.
Alguien te da y alguien te quita, y la vida tiene más tristezas que alegrías. Somos simples marionetas de los Divinidades que nos llevan a distintos escenarios y nos dejan tirados ahí, como viejos juguetes, hasta que se acuerdan de nosotros y vuelven a manipularnos.
Una voz imaginaria me recuerda: “Nadie se va antes de tiempo y no te vas a ir en las vísperas”. Entonces el Abismo se transforma en Inmensidad nuevamente y respiro. Mis pensamientos escapan de esa abstracción sublime y miro por última vez el Atardecer comprendiendo que ya tengo que regresar a mi realidad, a esa maldita cotidianidad que tanto me asfixia.
Vete maldito año, y no regreses nunca más. En el 2012 depositaré mi Esperanza, como año tras año la he depositado en cada uno de los malditos años que he vivido.